No hay nada escrito.
España será lo que queramos los españoles.
Imposible es sólo una opinión.

¿Un lugar?

Cualquier cala de las Baleares, aunque conforme me hago viejo me gusta más la montaña.

¿Un defecto y una virtud?

Despistado y tenaz. El objetivo en mi vida es aprender cada día. La vida sin aprender es muy aburrida. No soporto el clasismo, la gente que mira por encima del hombro, que se siente superior por su raza, su origen, su clase social… ¡Me irrita!

¿Un deseo?

Ver crecer a mi hija o a mis hijos y que sean felices. Verles, en definitiva, desarrollar sus vidas en libertad.

¿Un libro?

El factor humano, John Carlin. Trata la vida de Nelson Mandela.

¿Una película?

Philadelphia. Me gusta lo que representa, tanto la música de Bruce Springsteen como la interpretación de Tom Hanks, y los derechos civiles que hay detrás.

¿Un grupo de música o cantante?

Imposible decir uno porque me apasiona la música. Mmm… Manolo García, me gustan muchísimo sus letras y su música.

¿Un sueño?

Ser feliz.

¿Con quién te gustaría o te hubiera gustado tomar un café?

Con muchos personajes históricos. Mmmm… Abraham Lincoln, Luther King, Kennedy,… Admiro la política americana y a los luchadores por los derechos civiles.

¿A quién le rechazarías un café?

A nadie, me parece que todo el mundo tiene algo interesante.

¿Una frase que te haya marcado?

Hay muchas, pero hay una frase que es casi un lema vital y además es muy conocida, Impossible is nothing. Yo creo que imposible es sólo una opinión e intento aplicármelo en cada cosa para seguir luchando.

¿A qué líder político admiras?

Actualmente es difícil encontrar uno. Pero José Mújica, el presidente de Uruguay, me parece un líder moral, es un filósofo. Escucharle hablar es escuchar a un viejo sabio y no escuchar a un político al uso.

¿Quién es Albert Rivera?

La verdad es que cuesta definirse a uno mismo, pero lo intentaré.
Soy un ciudadano inquieto, comprometido… Con defectos y virtudes, pero con ganas de cambiar las cosas. Yo diría que no me gusta vivir resignado, me gusta vivir soñando, soñar despierto. Evito resignarme a que las cosas vengan dadas como están. Simplemente trato de alcanzar mis sueños y compartirlos con los demás. Lucho no sólo por sueños individuales sino colectivos. Y creo que Ciudadanos, en definitiva, es un poco todo esto.

Háblanos de tu hija Daniela, ¿influye en tu forma de hacer política?

Creo que hay un antes y un después de ser padre. Se te abre una nueva dimensión, pasas a otro estadio.
Cuando tienes un hijo te vuelves más complejo, más sensible, te abres más al sentido de la vida. Te das cuenta de qué es lo importante, lo prioritario. Se convierte en tu primera prioridad y todo lo demás pasa a ocupar el segundo, tercero o cuarto lugar. Y, lógicamente, ello influye en la actitud en política, en todo en la vida, pero en la política también. De repente te lo planteas todo de una forma mucho más sencilla pero, a la vez, más compleja y prioritaria. Das prioridad a algunas cosas que quizá antes no lo hubieras hecho. En cierto modo Daniela es mi motor porque al final estoy haciendo cosas que no únicamente van a servir para mí generación. También servirán para la educación de nuestros hijos, el país en el que vivirán, que sociedad van a tener.

Es un honor y, a la vez, una enorme responsabilidad poder poner mi granito de arena para que no sólo mis hijos también los hijos de los demás puedan vivir mejor.

En la relación de Cataluña con el resto de España, o de España con Cataluña, se ha dicho muchas veces que ambas se necesitan pero ninguna de las dos soporta una cercanía demasiado íntima. ¿Qué opinas al respecto?

Hay un movimiento político e histórico del nacionalismo en Cataluña que existe hace un siglo y que en la época democrática se instaló, democráticamente, en las instituciones ganando elecciones. Hace ya 33 años que gobierna.

Partiendo de esta base, ha habido y sigue habiendo una actitud activa de conflicto y de intentar desencajar a Cataluña del resto de España. Y, por otro parte, ha existido una torpeza, una omisión, cierta miopía en definitiva, por parte de los gobiernos de España y de los partidos que han gobernado, a la hora de saber encajar o vertebrar a los catalanes y al conjunto de Cataluña.

Los españoles sufrimos una falta de liderazgo moral, lo estamos viendo ahora con Rajoy y lo vimos también con Zapatero. Existe y ha existido una absoluta incapacidad, sabiendo que la otra parte se quiere separar, de pensar en cómo unir, cómo sumar. Es decir, tener una actitud que permita que la inmensa mayoría de los catalanes estén cómodos en su propio país.

No obviemos, tampoco, que hay muchos millones de catalanes que no estamos por la fractura, esto no significa tampoco que estemos contentos con el Gobierno de España ni con la alternativa de siempre, el PSOE. Ciudadanos somos un poco eso. Aglutinamos a esa gente que sin querer separarse, sí que quiere reformar el país.

Algunos critican la retroalimentación, en lo que a votos se refiere, del discurso más radical en la relación Cataluña –España. Dicen que los dos máximos exponentes de esta práctica visceral son y han sido ERC y PP. Pero no únicamente estos partidos tienen o han tenido el monopolio de la crispación. ¿Crees que se ha llegado demasiado lejos?

Es verdad que a veces algunas voces salen de tono y, automáticamente, esto se sobredimensiona en los medios de comunicación, lo cual es normal ya que un dirigente político tiene que ser cauto y no echar leña al fuego.

Se ha ido lejos es cierto, pero insisto, existe un desequilibrio entre una parte que quiere separar y otra parte que no se entera, que no es capaz de tener prudencia, de ser inteligente y pensar en el conjunto de los catalanes, no sólo en los independentistas. Veo con preocupación que se equipare Cataluña únicamente con el independentismo, porque se está dejando, como mínimo, a la mitad de los catalanes, sino más, fuera de juego con esta polarización.

¿Por qué decides meterte en política?

Yo soy abogado y siempre me ha gustado el mundo del derecho. Supongo que me empuja a meterme en política un cierto sentido de la justicia porque creo en los valores: igualdad, libertad… Me influyo también el momento que se estaba viviendo en Cataluña, se empezaba a complicar el asunto. Quienes no somos independentistas empezábamos a sentirnos incómodos por el mero hecho de no ser nacionalistas. Otro factor fue la inquietud por saber cómo funcionaban los partidos políticos. Y, por otro lado, también ocurre que quienes impulsaron Ciudadanos son personas, todas ellas, a las que admiro: Francesc de Carreras, Albert Boadella, Félix de Azúa…Que ellos levantaran la bandera y pusieran a circular ese manifiesto que para mí tenía mucho sentido común, era valiente y detrás estaba una plataforma civil, porque Ciudadanos no era un partido político, era una asociación. Una fórmula mucho más moderna y, lo más importante, más participativa.

¿Qué te motiva a seguir en política en un momento en que la credibilidad e imagen de la clase política está por los suelos?

Precisamente el actual contexto aún me motiva más. En los últimos años se ha visto una cierta carencia de nivel político, de esa capacidad de primar el interés del país por encima del interés de unas siglas o una disciplina de voto.

Ciudadanos es un instrumento para participar en la vida pública pero nunca puede convertirse en un corsé para dejar de defender tus valores. Si algún día Ciudadanos –que espero y deseo que no pase- deja de desempeñar este papel, dejará de tener razón de ser.

¿Cuál es la España que sueñas?

Yo quiero una España que abra una nueva etapa política, un proyecto común moderno. Una España que se reconozca plural pero a la vez unida, que no se cuestione cada día por la mañana qué es. Que sepa lo que es. Sueño con una España de ciudadanos libres e iguales, donde se acaben las dos Españas de rojos y azules y la España de los bandos. Y creo que es importante erradicar el debate territorial con los privilegios y los agravios. Que si los catalanes, los extremeños, los vascos… como si fueran pequeñas tribus. Dejemos ya de hablar de la España de las tribus o la España de los bandos. Es hora de poner a las personas por encima de los territorios.

¿Qué papel tienen los políticos en la transformación que España necesita? ¿Y los ciudadanos?

Un papel importantísimo, sin lugar a dudas. Pero yo creo que la diferencia en la transformación que necesita España no está entre políticos y ciudadanos. La diferencia está entre aquellos que queremos transformar el país y los que no.

Hay un intento de mantener el statu quo, una especie de decadencia alargada en el tiempo, de agonía de este sistema de partidos y electoral que se agota.

Una absoluta falta de separación de poderes, un modelo educativo que no ha sabido consolidar una educación potente… Toda esta etapa se tiene que acabar y empezar otra. Y aquí es donde yo digo que tenemos que crear una alianza entre quienes queremos reformar el país. Da igual que te sientes en un escaño, en un ayuntamiento, que pertenezcas a un movimiento social, que seas periodista, empresario o trabajador. Ese cambio está en manos de los españoles.

C’s es uno de los abanderados en el uso de las nuevas tecnologías. ¿Qué papel juegan las redes sociales en la política?

Ha llegado el momento acabar con la distancia entre el ciudadano y la política. Las redes sociales permiten esto, facilitan muchísimo el contacto directo entre político y ciudadano. Algo del todo imprescindible hoy en día. No obstante, a algunos no les interesa este contacto. Son muchos los políticos cuyos perfiles en redes sociales son gestionados por terceros. Rajoy, Mas o Rubalcaba, entre otros, son políticos del S.XX, no entienden la comunicación como quienes hemos nacido a través de un manifiesto colgado en la red. Probablemente en esta etapa presente y en un futuro próximo de la política quien no esté en la red como usuario activo será desplazado.

Un blog, un perfil en redes sociales, organizar encuentros periódicos con los ciudadanos como los que hace C’s en el Parlament, colgar tu sueldo y tu patrimonio… Son muchos los mecanismos que tenemos los políticos para rendir cuentas con nuestros jefes, que es lo que son, al fin y al cabo, los ciudadanos.
Este tipo de cosas son las que reconcilian a los ciudadanos con sus representantes, y en este país es algo que hace mucha falta.

¿De qué logro te sientes orgulloso?

Me enorgullece haber puesto en marcha junto con otras personas y, sobre todo haber consolidado, un movimiento civil y un partido político que ha sido pionero en abrir la lata de los nuevos partidos. Ciudadanos ha sido el primer partido en entrar en un Parlamento después de más de veinte años en que no se había movido nada en el panorama político.

Luego han venido otros partidos, plataformas y movimientos, pero me siento orgulloso de haber sido un poco pioneros y, sobre todo, haber consolidado y haber estado al frente de esto.